SANTA MISA SOLEMNE
SOLMENIDAD DE LOS SANTOS
APOSTOLES PEDRO Y PABLO
PRESIDIDA POR EL EMMO. SR. CARD.
KEVIN MIRANDA
29 JUNIO 2026
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RITOS INICIALES
Canto de entrada
El celebrante:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
℟. Amén.
La paz esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
El celebrante:
Humildes y penitentes, como el publicano en el templo,
acerquémonos al Dios justo,
y pidámosle que tenga piedad de nosotros,
que también nos reconocemos pecadores.
Acto penitencial
El celebrante y la asamblea:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
El celebrante:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros
pecados y nos lleve a la vida eterna.
℟. Amén.
Kyrie
El coro:
Kyrie, eleison.
Kyrie, eleison.
Christe, eleison.
Christe, eleison.
Christe, eleison.
Kyrie, eleison.
Kyrie, eleison.
Gloria
El celebrante:
¡Gloria a Dios en el cielo!
El coro:
El coro:
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la Gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
El celebrante:
Oremos
Dios nuestro, tú que nos llenas de una venerable y santa alegría en la solemnidad de tus santos apóstoles Pedro y Pablo, concede a tu Iglesia que se mantenga siempre fiel a todas las enseñanzas de aquellos por quienes comenzó la propagación de la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura
(Hch 12, 1-11)
El lector:
Del libro de los Hechos de los Apóstoles:
En aquellos días, el rey Herodes mandó apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo que eso agradaba a los judíos, también hizo apresar a Pedro. Esto sucedió durante los días de la fiesta de los panes Ázimos. Después de apresarlo, lo hizo encarcelar y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos de guardia, de cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel, la comunidad no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo comparecer ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas y los centinelas cuidaban la puerta de la prisión. De pronto apareció el ángel del Señor y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: “Levántate pronto”. Entonces las cadenas que le sujetaban las manos se le cayeron. El ángel le dijo: “Cíñete la túnica y ponte las sandalias”, y Pedro obedeció. Después le dijo: “Ponte el manto y sígueme”. Pedro salió detrás de él, sin saber si era verdad o no lo que el ángel hacía, y le parecía más bien que estaba soñando. Pasaron el primero y el segundo puesto de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y caminaron hasta la esquina de la calle y de pronto el ángel desapareció.
Entonces, Pedro se dio cuenta de lo que pasaba y dijo: “Ahora sí estoy seguro de que el Señor envió a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de todo cuanto el pueblo judío esperaba que me hicieran”.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial
(Salmo 33)
℟. El Señor me libró de todos mis temores.
1. Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. ℟.
2. Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. ℟.
3. Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. ℟.
4. Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él. ℟.
Segunda lectura
(2 Tm 4, 6-8. 17-18)
El lector:
De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo:
Querido hermano: Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará sano y salvo a su Reino celestial.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
(Mt 16, 18)
℟. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
℟. Aleluya, aleluya.
Evangelio
(Mt 16, 13-19)
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.
Del santo Evangelio según san Mateo
℟. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.
El celebrante besa el evangelio e imparte con él la bendición a la asamblea.
Homilia
Silencio para la reflexión personal.
Profesión de fe
Oración de los fieles
El celebrante:
Hermanos y hermanas, confiados en el Señor que guía a su Iglesia, presentemos al Padre nuestras súplicas por la Iglesia y por el mundo.
El coro y la asamblea:
℟. Te rogamos, oyenos.
El lector:
1. Por la Iglesia universal, para que el Papa, los obispos y todos los pastores, guiados por el Espíritu Santo, anuncien con fidelidad el Evangelio y edifiquen la comunión del Pueblo de Dios. Roguemos al Señor. ℟.
2. Por esta Diócesis de San Pablo Apóstol, para que, unida a su Obispo, crezca en la fe, persevere en la comunión y sea signo vivo de esperanza y misión en medio del mundo. Roguemos al Señor. ℟.
3. Por las naciones y sus gobernantes, para que trabajen con justicia por el bien común, promuevan la paz y respeten la dignidad de toda persona humana. Roguemos al Señor. ℟.
4. Por los pobres, los enfermos y quienes sufren, para que encuentren consuelo en Cristo y apoyo fraterno en la Iglesia. Roguemos al Señor. ℟.
5. Por todos nosotros, reunidos en esta celebración, para que, fieles a nuestra vocación cristiana, colaboremos con generosidad en la misión evangelizadora confiada la Iglesia. Roguemos al Señor. ℟.
El celebrante:
Padre de misericordia, escucha las súplicas que tu pueblo te presenta con fe y concédenos vivir siempre en comunión contigo y entre nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
LITURGIA EUCARÍSTICA
El coro entona el canto de ofertorio.
El celebrante:
Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración sobre las ofrendas
El celebrante:
Haz, Señor, que la oración de tus santos Apóstoles acompañe la ofrenda que te presentamos, y nos permita celebrar con devoción este santo sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
Prefacio
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.
Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.
℟. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en los apóstoles Pedro y Pablo has querido darnos un motivo de alegría: Pedro fue el primero en confesar la fe; Pablo, el defensor que la anunció con claridad; Pedro consolidó la primitiva Iglesia con el resto de Israel; Pablo, maestro y doctor, la extendió entre los paganos llamados a la fe.
De esta forma, Señor, por caminos diversos, congregaron a la única familia de Cristo; y coronados por el martirio, son igualmente venerados por tu pueblo.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
El coro:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna. en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
Plegaria Eucaristica I
o Canon Romano
El celebrante:
Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas ✠ estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con el Papa Inocencio, con mi hermano Ulises, obispo de esta Iglesia de San Pablo, conmigo, indigno siervo tuyo y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
CC1:
Acuérdate, Señor, de tus hijos.
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.
Y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
CC 2:
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
El celebrante:
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
El celebrante y los concelebrantes extienden las manos sobre las ofrendas, y dice:
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Él mismo, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
Luego dice:
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió
℟. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
El celebrante:
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
El celebrante se inclina y dice:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición
CC 3:
Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
CC 4:
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.
El celebrante:
Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
El celebrante:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
RITO DE COMUNIÓN
El celebrante:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
El celebrante:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
El celebrante:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz os dejo, mi paz os doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
Luego, el diácono añade:
Dense fraternalmente la paz.
Cordero de Dios
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros. Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros. Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Danos la paz, Danos la Paz, danos la paz
El celebrante:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
El coro entona el canto de comunión.
Oración después de la comunión
El celebrante:
Oremos
Oremos
Renovados por este sacramento, Señor, concédenos vivir de tal manera en tu Iglesia que, perseverando en la fracción del pan y en la enseñanza de los Apóstoles, tengamos un solo corazón y un mismo espíritu, fortalecidos por tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor
℟. Amén.
RITO DE CONCLUSIÓN
El celebrante:
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.
Que los bendiga Dios todopoderoso, quien por la firme confesión de san Pedro los ha cimentado y consolidado en la fe de la Iglesia.
℟. Amén.
Que Dios mismo, que los ha instruido por la predicación infatigable de san Pablo, les conceda, a ejemplo suyo, ganar hermanos para Cristo.
℟. Amén.
Que san Pedro con sus llaves, san Pablo con su palabra y ambos con su intercesión, los ayuden a llegar a aquella patria que ellos conquistaron muriendo, el uno en la cruz y el otro bajo la espada.
℟. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre ✠, Hijo ✠, y Espíritu ✠ Santo, descienda sobre ustedes y permanezca siempre.
℟. Amén.
El diácono:
Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.
℟. Demos gracias a Dios.
