Libreto | Toma de Posesión Canonica

SANTA MISA SOLEMNE
TOMA DE POSESIÓN CANONICA DEL 
I OBISPO DIOCESANO

PRESIDIDA POR EL EMMO. SR. CARD.
ULIES PREVOST

30 ENERO 2026


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El monitor:
Fieles hermanos en el Señor:

Convocados por la gracia de Dios, nos encontramos reunidos para celebrar la Santa Misa en la que se realizará la toma de posesión canónica de Monseñor Ulises, Cardenal Prevost, como primer Obispo Diocesano de la Diócesis de San Pablo Apóstol.

Este acto introduce formalmente su ministerio episcopal en esta Iglesia particular, en comunión con el Romano Pontífice y con el Colegio de los Obispos. Dispongamos nuestro espíritu con fe y reverencia para participar dignamente en esta solemne celebración eucarística.

De pie, iniciemos el canto de entrada.


 RITOS INICIALES 

Canto de entrada
(Pueblo de Reyes)

Pueblo de reyes, asamblea santa
Pueblo sacerdotal, pueblo de Dios
Bendice a tu Señor.

Te cantamos, oh, Hijo amado del Padre 
Te alabamos, eterna palabra salida de Dios 
Te cantamos, oh, Hijo de la Virgen María
Te alabamos, oh, Cristo nuestro hermano Nuestro Salvador. ℟. 

Te cantamos a Ti, esplendor de la gloria
Te alabamos, estrella radiante que anuncias el día 
Te cantamos, oh, luz que iluminas nuestras sombras 
Te alabamos, antorcha de la nueva Jerusalén. ℟. 

Te cantamos, Mesías, que anunciaron los profetas 
Te alabamos, oh, hijo de Abraham e hijo de David 
Te cantamos, Mesías, esperado por los pobres 
Te alabamos, oh, Cristo, nuestro rey de humilde corazón. ℟. 

Te cantamos, mediador entre Dios y los hombres
Te alabamos, oh, ruta viviente, camino del cielo
Te cantamos, sacerdote de la nueva alianza
Te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz. ℟. 

Te cantamos, cordero de la Pascua eterna
Te alabamos, oh, víctima que borras nuestros pecados 
Te cantamos, oh, templo de la nueva alianza 
Te cantamos, oh, piedra angular y roca de Israel. ℟.  
  
El delegado:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
℟. Amén.

La paz esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

El delegado introduce al rito:
Hermanos y hermanas en Cristo:

Nos hemos reunido hoy para celebrar un acontecimiento de gran significado para esta Iglesia particular: la toma de posesión canónica de Monseñor Ulises, como primer Obispo Diocesano de esta Diócesis de San Pablo Apóstol.

Por este acto, el Obispo, legítimamente nombrado por el Santo Padre, recibe la encomienda pastoral de esta Iglesia particular y asume, en comunión con el Sucesor de Pedro, la misión de enseñar, santificar y guiar al pueblo que hoy le es confiado.

Este momento manifiesta la continuidad apostólica y la comunión de esta nueva Diócesis con la Iglesia universal, y marca el inicio del ministerio episcopal de su pastor propio.

Demos gracias a Dios por este don y dispongamos nuestro corazón para participar con fe y oración en esta solemne celebración eucarística.

Presentación y lectura de las Letras Apostolicas

El delegado:
Para que conste legítimamente la voluntad del Santo Padre y según la disciplina de la Iglesia, pido que se presenten y se dé lectura pública a las Letras Apostólicas mediante las cuales Su Santidad nombra a Monseñor Ulises, Cardenal Prevost, Primer Obispo Diocesano de la Diócesis de San Pablo Apóstol.

El monitor:
se procederá a la lectura íntegra de las Letras Apostólicas de erección canónica de la Diócesis de San Pablo Apóstol, promulgadas por el Romano Pontífice Pablo, de feliz memoria, en las cuales consta el nombramiento de Monseñor Ulises como Primer Obispo Diocesano de esta Iglesia particular, para que quede debidamente acreditada su legitimidad y eficacia canónica.

El lector:

 CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA

"FIDELEM SERVUM ET APOSTOLUM"
DEL SUMO PONTIFICE
PABLO
PARA LA ERECCIÓN
DE LA DIÓCESIS DEL GLORIOSO APÓSTOL SAN PABLO

PAVLVS, EPISCOPVS,
SERVVS SERVORVM DEI


AD PERPETVAM REI MEMORIAM

A los venerables hermanos cardenales, obispos, presbíteros, diáconos y a todos los hermanos que se encuentran bajo nuestra jurisdicción en este entorno digital, les saludo con gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre.

PRÓLOGO

1. La misión que nos ha sido confiada a nosotros, cuerpo de Cristo que es la Iglesia, por el señor resucitado - "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16,15) - siempre permanece viva y a la vez vigente y también como un llamado urgente. A lo largo de la historia de la Iglesia, el Santo Espíritu ha suscitado nuevas y distintas formas y medios para responder con verdadera fidelidad al mandato del señor, lo anterior, a fin de que su palabra llegue hasta los confines más lejanos del orbe.

2. Del mismo modo que el apóstol San Pablo se hizo "todo para todos con tal de ganar a algunos para Cristo" (cf. 1 Co 9,22), también la Iglesia, continuando con ese dinamismo misionero, mantiene en constante discernimiento y con gran atención, los diversos signos de los tiempos y dispone con solicitud las estructuras pastorales que permitan una evangelización mucho más eficaz y mucho más cercana al pueblo de Dios.

CAPÍTULO I

3. Después de una exhausta y profunda consulta y también discernimiento, al ser guiados por el Espíritu Santo y manteniendo la conformidad con el bien pastoral de todos los miembros de nuestra comunidad, decretamos solemnemente EREGIR la Diócesis del Glorioso Apóstol San Pablo, a fin de que el pueblo santo de Dios logre crecer en la gracia y también en el conocimiento del señor.

4. Esta nueva diócesis no nace como un acto simple de una organización territorial, nace como una respuesta al amor providente de nuestro señor, aquél que guía a su Iglesia como un buen pastor (cf. Jn 10,14), para que cada uno de sus miembros pueda vivir plenamente la comunión eclesial y además la participación activa en la liturgia, la misión y la vida en comunidad.

CAPÍTULO II

5. Como primer obispo diocesano de la Diócesis del Glorioso Apóstol San Pablo, con la virtud que se nos ha sido conferida, NOMBRAMOS al Emmo. Sr. Card. Ulises Prevost, el cual, nos ha demostrado en diversas ocasiones una fiel y completa entrega al evangelio, una amplia experiencia pastoral y un espíritu de sabiduría, lo anterior lo hace más que idóneo y digno sucesor de los apóstoles y un guía prudente de esta nueva porción del pueblo de Dios.

6. El ministerio episcopal que le ha sido conferido, debe ejercerse, en cualquier momento, a la imagen y ejemplo del apóstol Pablo: con coraje, humildad y fidelidad. Espero que el testimonio que él comparte llegue a inspirar a toda nuestra comunidad a vivir la fe como el centro mismo de la vida (cf. Ga 2,20).

CAPÍTULO III

7. Exhorto a mi hermano Ulises a vivir su ministerio con un espíritu misionero, teniendo siempre como modelo a San Pablo, ese hombre intrépido que anunciaba a Cristo crucificado y resucitado. Confío que su gobierno pastoral será siempre el reflejo de la caridad de Cristo, y que será capaz de consolar, de corregir con caridad, de enseñar y también de guiar a todos sus hermanos con justicia y con misericordia.

8. Invito a todos ustedes, hermanos, y aquellos que en un futuro pertenecerán a esta diócesis, a que reciban con alegría esta gracia eclesial y que se comprometan con un renovado entusiasmo a la edificación del reino de Dios, siendo siempre luz en el mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5,13-14).

CONCLUSIÓN

9. Hemos declarado que esta diócesis, canónicamente erigida en la comunión de la Iglesia universal será la única circunscripción legítimamente reconocida en su territorio. Advierto a todos ustedes, hermanos, a que es necesario permanecer fieles con el legítimo pastor y que rechacen cualquier intento de cisma, de división o de usurpación del ministerio apostólico.

10. "Todo lo puedo en Aquel que me fortalece" (Flp 4,13), con estas hermosas palabras de San Pablo, confiamos la vida de esta naciente diócesis al patrocinio del glorioso apóstol y a la maternal protección de María santísima, la reina de los apóstoles, para que ambos intercedan por esta nueva Iglesia particular, para que, siendo iluminada por la fe ardiente en la caridad y manteniéndose firme en la esperanza, dé abundantes frutos de santidad y de comunión

Dado en Roma, en Letrán, a los veintisiete días del mes de julio del año jubilar de la Esperanza dos mil veinticinco, primero de nuestro pontificado.

 Pavlvs Pp
Pontifex Maximvs

Al terminar la lectura, el coro y la asamblea, entonan la antífona de acción de gracias. ¡Gracias, Señor! / Juan Carlos MH*.

Toma de posesión

El monitor:
En este momento, el Nuncio Apostólico invitará al nuevo Obispo Diocesano a sentarse en la cátedra, gesto que expresa visiblemente que ha tomado posesión plena de su oficio y que, desde ahora, preside esta Iglesia particular como su pastor propio.

Seguidamente, una representación del Pueblo de Dios que peregrina en esta Diócesis se acercará para expresar a Monseñor Ulises su saludo de comunión y obediencia, signo de la unidad eclesial entre el pastor y los fieles que le han sido confiados.

El delegado:
En virtud del mandato apostólico y conforme a la disciplina de la Iglesia, invito ahora a Monseñor Ulises, Cardenal Prevost, a que tome posesión de la cátedra episcopal de la Diócesis de San Pablo Apóstol, signo de su ministerio como Pastor propio de esta Iglesia particular.

El nuevo Obispo se sienta en la cátedra y se le entrega el báculo pastoral. 

El coro entona un canto adecuado.

Algunos miembros de la Diócesis se acercan al Obispo para rendirle su obediencia y respeto.

Gloria

El celebrante:
¡Gloria a Dios en el cielo!

El coro:
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la Gloria de Dios Padre. Amén.

Oración colecta

El celebrante:
Oremos

Señor Dios, que en cada Iglesia que peregrina por el mundo manifiestas a la Iglesia una, santa, católica y apostólica, concede, benigno, a esta grey tuya de tal modo estar unida a su pastor, congregada en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, que pueda representar dignamente la universalidad de tu pueblo y sea así signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. 

Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
℟. Amén.


LITURGIA DE LA PALABRA


Primera lectura
(Hch 20, 28-32)

El lector:
Del libro de los Hechos de los Apóstoles:                               

En aquellos días, Pablo dijo a los presbíteros de la Iglesia:

Tengan cuidado de ustedes mismos y de todo el rebaño, en medio del cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para apacentar la Iglesia de Dios, que él adquirió con la sangre de su propio Hijo.

Yo sé bien que, después de mi partida, se introducirán entre ustedes lobos feroces que no perdonarán al rebaño,
y que incluso de entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas para arrastrar tras de sí a los discípulos.

Por eso, estén alerta, recordando que durante tres años, noche y día, no dejé de exhortar con lágrimas a cada uno.

Ahora los encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para edificar y dar la herencia a todos los santificados.

Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial
(Salmo 116)

  
℟. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

1. Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos. ℟.

2. Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. ℟.

Segunda lectura
(1 Tm  4, 12-16)

El lector:
De la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo:

Que nadie te menosprecie por ser joven; al contrario, sé ejemplo para los creyentes en la palabra, en la conducta, en el amor, en la fe y en la pureza.

Mientras llego, dedícate a la lectura, a la exhortación y a la enseñanza.

No descuides el don que hay en ti, que te fue concedido por medio de la profecía y la imposición de las manos del presbiterio.

Medita estas cosas y entrégate a ellas, para que tu progreso sea manifiesto a todos.

Cuida de ti mismo y de la enseñanza; persevera en ello, porque actuando así te salvarás a ti y a los que te escuchan.

Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio
(Mt 28, 19-20)

℟. Aleluya, aleluya.

Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor, y sepan que yo estaré con ustedes todos los dias hasta el fin del mundo

℟. Aleluya, aleluya.

Evangelio
(Mt 28, 16-20)

El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.

Del santo Evangelio según san Mateo                                  
℟. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, se postraron ante él, aunque algunos todavía dudaban.

Jesús se acercó y les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Vayan y hagan discípulos a todas las naciones; bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado.

Y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo». 

Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.

El celebrante besa el evangelio e imparte con él la bendición a la asamblea.

Homilia

Silencio para la reflexión personal.

Oración de los fieles

El celebrante:
Hermanos y hermanas, confiados en el Señor que guía a su Iglesia, presentemos al Padre nuestras súplicas por la Iglesia y por el mundo.

El coro y la asamblea:
℟. Te rogamos, oyenos.

El lector:
1. Por la Iglesia universal, para que el Papa, los obispos y todos los pastores, guiados por el Espíritu Santo, anuncien con fidelidad el Evangelio y edifiquen la comunión del Pueblo de Dios. Roguemos al Señor. ℟. 

2. Por Monseñor Ulises, que hoy toma posesión como Primer Obispo Diocesano de la Diócesis de San Pablo Apóstol, para que el Señor lo fortalezca con sabiduría, humildad y caridad pastoral en el ejercicio de su ministerio episcopal. Roguemos al Señor. ℟. 

3.  Por esta Diócesis de San Pablo Apóstol, para que, unida a su Obispo, crezca en la fe, persevere en la comunión y sea signo vivo de esperanza y misión en medio del mundo. Roguemos al Señor. ℟. 

4. Por las naciones y sus gobernantes, para que trabajen con justicia por el bien común, promuevan la paz y respeten la dignidad de toda persona humana. Roguemos al Señor. ℟. 

5. Por los pobres, los enfermos y quienes sufren, para que encuentren consuelo en Cristo y apoyo fraterno en la Iglesia. Roguemos al Señor. ℟. 

6. Por todos nosotros, reunidos en esta celebración, para que, fieles a nuestra vocación cristiana, colaboremos con generosidad en la misión evangelizadora confiada a esta Iglesia particular. Roguemos al Señor. ℟. 

El celebrante:
Padre de misericordia, escucha las súplicas que tu pueblo te presenta con fe y concédenos vivir siempre en comunión contigo y entre nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.


LITURGIA EUCARÍSTICA 

El coro entona el canto de ofertorio.

El celebrante:
Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Oración sobre las ofrendas

El celebrante:
Al celebrar el memorial de la inmensa caridad de tu Hijo, te rogamos, Señor, que el fruto de su obra salvadora, por el ministerio de tu Iglesia, Sirva para la salvación del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.

Prefacio

El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.

Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, alabarte y darte gracias, Padre santo, Dios omnipotente y misericordioso, de quien proviene toda paternidad en la comunión del Espíritu. 

En tu Hijo Jesucristo, sacerdote eterno, siervo obediente, pastor de los pastores, has puesto el origen y la fuente de todo ministerio, según la viva tradición apostólica conservada en tu pueblo que peregrina en la historia. 

Tú eliges dispensadores de los santos misterios con variedad de dones y carismas, para que en todas las naciones de la tierra se ofrezca el sacrificio perfecto y, con la Palabra y los sacramentos se edifique la Iglesia, comunidad de la nueva alianza, templo de tu gloria. 

Por este misterios de salvación, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con gozo el himno de tu alabanza:

El coro:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna. en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Plegaria Eucaristica I
o Canon Romano

El celebrante:
Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas  estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con el Papa Pio, conmigo indigno siervo tuyo y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

CC1:
Acuérdate, Señor, de tus hijos.

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

CC 2:
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.

El celebrante: 
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

El celebrante y los concelebrantes extienden las manos sobre las ofrendas, y dice: 
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Él mismo, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

Después prosigue: 
Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Luego dice: 
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió
℟. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

El celebrante: 
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

El celebrante se inclina y dice:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición

CC 3: 
Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.

CC 4: 
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.

El celebrante:
Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.

El celebrante:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. 
℟. Amén.  

RITO DE COMUNIÓN

El celebrante:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó: 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El celebrante:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.  

El celebrante:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz os dejo, mi paz os doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén. 

La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 

Luego, el diácono añade: 
Dense fraternalmente la paz.

Cordero de Dios

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros. Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros. Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Danos la paz, Danos la Paz, danos la paz

El celebrante:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

El coro entona el canto de comunión.

Oración después de la comunión

El celebrante:
Oremos
Que en esta Iglesia tuya, Señor, florezca y perdure hasta el fin la integridad de la fe, la santidad de la vida, el amor fraterno y la piedad sincera; y, ya que la alimentas con tu Palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses de conducirla bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén. 

RITO DE CONCLUSIÓN

El celebrante:
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.

Sea bendito el nombre del Señor
℟. Ahora y por siempre. 

Nuestro auxilio es el nombre del Señor. 
℟. Que hizo el cielo y la tierra. 

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre , Hijo , y Espíritu  Santo, descienda sobre ustedes y permanezca siempre. 
℟. Amén.

El diácono:
Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.
℟. Demos gracias a Dios.






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